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La observación de la jueza O’Connor expresada en 1992 define nuestra realidad actual. Lo que hemos dado por hecho por más de 40 años como un derecho reproductivo se encuentra ahora bajo amenaza.

La Cámara de Representantes del Estado de Georgia aprobó la anticonstitucional prohibición del aborto con un margen de 2 votos. Luego fue enviada al gobernador Kemp quien la firmó para convertirla en ley el 7 de mayo de 2019.

Hoy la ACLU de Georgia se sitúa firmemente en primera línea para proteger la libertad y la autonomía de la mujer y de las parejas de decidir si comenzar o no una familia y cuándo hacerlo, sin la intromisión del gobierno.

La habilidad de las mujeres de participar con equidad en la economía y en la vida social de la nación ha sido facilitada por su habilidad de controlar su vida reproductiva.

—Magistrada del Tribunal Supremo de Justicia de los Estados Unidos Sandra Day O’Connor, 1992

Expresando la opinión mayoritaria en la decisión del tribunal supremo sobre el caso, Planned Parenthood v Casey.

Los políticos no deberían prejuzgar las decisiones de las mujeres sobre asistencia médica.

El 28 de junio la ACLU de Georgia y sus asociados interpusieron la demanda federal SisterSong v. Kemp, impugnando la constitucionalidad de la prohibición del aborto. Entre los demandantes están doctores, proveedores de asistencia médica y sus pacientes. 
 
Esta prohibición del aborto no sólo es anticonstitucional bajo los casi 50 años de precedentes del Tribunal Supremo de los Estados Unidos; es también extremadamente peligrosa para la salud y el bienestar de las mujeres en Georgia y sus familias.
 
Georgia tiene una crisis de salud materna con una escasez crítica de proveedores de asistencia médica especializada – sólo 50% de los condados cuentan con un ginecólogo/obstetra -, Georgia se ubica en el lugar 50 de 50 en los índices de mortalidad materna en los Estados Unidos, con las peores consecuencias en las madres afroamericanas.
 
Nuestro mensaje es claro: Los políticos debería enfocarse en expandir el acceso a la salud reproductiva en todo Georgia, en lugar de inmiscuirse en decisiones privadas y sumamente personales sobre asistencia médica.